Monstruos

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por página.

Demonio, Vrock
VD 9

[PZO1112]

Una nube de esporas y un rastro de plumas rodean a este perverso cruce entre un hombre y un gigantesco buitre.

Derro
VD 3

[PZO1112]

Este humanoide azul pálido posee ojos saltones y blancos, pelo alborotado, manos con cuatro dedos, y una gran clava con un garfio.

Devorador
VD 11

[PZO1112]

La caja torácica de este cadáver reseco y flotante es una prisión de costillas aserradas, dentro de la que está atrapada una pequeña forma fantasmal atormentada.

Devorador de intelecto
VD 8

[PZO1112]

Desprovisto de cabeza, o de cualquier otro rasgo salvo cuatro patas cortas y terminadas en garras, el cuerpo de esta criatura parece un gran cerebro brillante.

Diablo

    [PZO1112]

    Maestros de la corrupción y saqueadores de la pureza, los diablos buscan destruir todo lo bueno, y llevarse las almas mortales a las profundidades del Infierno. Poseedores de poderes infernales mortíferos, y unificados bajo las órdenes de Asmodeo, el Príncipe de la Oscuridad, y sus ocho tiranos archidiablos, las legiones del Infierno custodian y atormentan a los espíritus más inválidos del multiverso, pero sin quitar ojo a los mundos del plano Material en busca de nuevas conquistas.

    Debido a que son los infernales más numerosos que ocupan el Infierno, las distintas formas de diablos han sido bien catalogadas por los diabolistas. Muchos son conocidos por dos nombres: un título evocador otorgado por la gente común y el folclore, y uno secreto, una denominación antigua utilizada por los sirvientes del Infierno y por quienes buscan tratos con los condenados.

    Nacidos a partir de las almas mortales más débiles (con la personalidad y la memoria borradas por milenios de tormento) los aspirantes a diablos se alzan de las masas de almas en pena en forma de lémures, seres repulsivos y sin mente, con gran capacidad para hacer el mal. Solo los siglos de tortura continuada o los edictos de diablos más poderosos hacen posible que los más bajos de la raza de los diablos se alcen para convertirse en infernales más mortíferos, consiguiéndolo mediante una destructiva y dolorosa metamorfosis dictada por sus amos, o por los caprichos infernales de las casi inteligentes capas del Infierno. Así como los señores infernales utilizan la transformación en formas mayores o menores como premio y como castigo, algunos diablos se alzan espontáneamente a partir de almas particularmente malignas, atrapadas mucho tiempo atrás en una capa infernal. Por tanto, aunque las diferentes variedades diabólicas poseen aptitudes reconocibles y mantienen rangos generalizados en la gran jerarquía infernal, el tipo de un diablo no siempre se corresponde a una antigüedad específica de tormento o a un lugar en la cadena de mando infernal. Las legiones de Asmodeo muestran respeto por las aptitudes y la experiencia, y un diablo menor particularmente habilidoso podría supervisar a miembros recién creados de una forma fundamentalmente más poderosa.

    Los diablos ocupan las nueve capas del Infierno, aunque determinados infernales son más comunes en unas capas concretas que en otras, ya que sus funciones o lealtades específicas a determinados archidiablos les sitúan mejor en un dominio que en otros. Aunque los distintos tipos de diablos tienden a especializarse en formas únicas de depravación o tentación, las jerarquías del Infierno no carecen de flexibilidad para talentos individuales fuera de lo común. Así, los hamatula particularmente atentos podrían unirse a los rangos de los diablos óseos inquisidores de Phlegethon, mientras que los veteranos barbazu podrían servir entre los diablos de la sima de Nessus.

    Más allá de los pozos del Infierno, los diablos a menudo viajan al plano Material cuando son convocados por lanzadores de conjuros malignos. Raudos en negociar, y deseosos de servir a los mortales para garantizar su condenación, los diablos siempre obedecen al pie de la letra sus acuerdos, pero ante todo sirven a los caprichos del Infierno. Por tanto, incluso el menor de los diablos podría llegar al plano Material decidido a corromper almas, escapando claramente de los lazos de su contrato para satisfacer sus propios planes, o para promover las innombrables metas de los archidiablos del Infierno.

    Algunos diablos conocidos

    En medio de los pozos del Infierno conspiran innumerables señores diabólicos. Aquí se presenta una lista de sólo unas pocas personalidades infernales conocidas por los diabolistas.

    • Astaroth, el Príncipe de los Acusadores
    • Belcebú, el Señor de las Moscas
    • Dispater, el Primer Rey
    • Glasya-Labolas, el Autor de Matanzas
    • Moloch, el General del Infierno
    • Nahemah, la Viuda de las Adivinaciones
    • Orobas, el Portador de la Verdad
    • Rubicante, el que Se Enrojece
    • Xaphan, el que Quema los Cielos
    • Zagan, el de la Sangre Dorada

    Los rangos de la raza de los diablos

    Los diabolistas hablan a menudo de los rangos del Infierno, las distinciones creadas entre los diablos, que diferencian a los soldados de a pie de los comandantes de las hordas del Infierno. A pesar de que estas divisiones significan poco para la mayoría de los mortales (un diablo es un enemigo mortal en cualquiera de sus encarnaciones) las jerarquías y matices de la sociedad del Infierno implican diferencias vitales para la supervivencia de quien comulga con diablos. Lo que distingue a una variedad de diablos por encima o por debajo de otras es algo más que la fuerza bruta, ya que varios tipos inteligentes de diablo tienen prioridad sobre otros camaradas más fuertes. Aunque la posición de un diablo no significa que pueda mandar al momento sobre cada uno de los diablos de nivel inferior, sí implica qué infernales podrían servir a sus camaradas, o cuáles tener influencia sobre otros.

    A pesar de que el dirigente del Infierno es Asmodeo, sus preocupaciones tienen mucha más envergadura y son más amplias: deja la mayor parte de los asuntos menores del Infierno a sus ocho archidiablos y sus legiones de duques infernales. Bajo ellos están las razas de diablos en sí mismas, desde los señoriales y maléficos diablos de la sima hasta los humildes y deformes lémures.

    La jerarquía infernal

     

    Este listado, desde los diablos más débiles hasta los Señores del Infierno, es la jerarquía más básica de los habitantes mejor conocidos del reino infernal.

    Diablos más bajos

    Diablillos, lémures.

    Diablos menores

    Diablos barbados (barbazu), erinias, diablos punzantes (hamatula), diablos óseos (osyluth).

    Diablos mayores

    Diablos astados (cornugones), diablos gélidos (gelugones), diablos de la sima.

    Señores del Infierno

    Duques del Infierno, archidiablos, Asmodeo.

    Diablo astado (Cornugón)
    VD 16

    [PZO1112]

    Erizado de terribles espinas y una corona de mortíferos cuernos, este terror alado de mirada lasciva hace girar una cadena armada.

    Diablo barbado (Barbazu)
    VD 5

    [PZO1112]

    Este diablo esgrime con habilidad una cruel guja de dientes aserrados, mientras que bajo su mandíbula dentada se agita nerviosamente una horrible barba.

    Diablo de la sima
    VD 20

    [PZO1112]

    Un par de gigantescas alas abrasadas y un par de ojos como ascuas dan a este enorme diablo una apariencia verdaderamente aterradora.

    Diablo gélido (Gelugón)
    VD 13

    [PZO1112]

    Un par de ojos congelados y multifacetados juzgan con frialdad todo lo que tiene delante esta enorme monstruosidad insectoide.

    Diablo óseo (Osyluth)
    VD 9

    [PZO1112]

    Fusionando los rasgos más escalofriantes de un insecto carroñero y de un debilitado cadáver, este diablo de huesos se mueve dando inquietantes tumbos.

    Diablo punzante
    VD 11

    [PZO1112]

    Desde la punta de su cola de látigo a los aserrados rasgos de su rostro lleno de colmillos, este centinela de mirada intensa está lleno de púas erizadas.

    Diablo, Diablillo
    VD 2

    [PZO1112]

    Unas alas infernales y una cola similar a la de un escorpión dan latigazos tras este diminuto fastidio de piel rojiza.

    Diablo, Erinia
    VD 8

    [PZO1112]

    Alguna calamidad le ha sucedido a esta guerrera angelical, cuyas alas manchadas de negro cortan el aire, mientras sus despiadados ojos buscan un objetivo.

    Diablo, Lémur
    VD 1

    [PZO1112]

    Una agitada oleada de carne avanza a borbotones, y en el medio se retuercen unos miembros semiformados, y una cara grasienta y cancerosa.

    Dinosaurio, Ankylosaurus
    VD 6

    [PZO1112]

    Gruesas placas óseas protegen el lomo de este dinosaurio cuadrúpedo, que posee una cola de poderosos músculos con una maza ósea en su extremo.

    Dinosaurio, Brachiosaurus
    VD 10

    [PZO1112]

    Una larga cola contrapesa el igualmente largo cuello de este reptil, al final del cual una cabeza relativamente pequeña extrae comida de lo alto de los árboles.

    Dinosaurio, Deinonychus
    VD 3

    [PZO1112]

    Este dinosaurio brillantemente coloreado rebosa de una ferocidad peligrosa, y cada una de sus patas está armada con una gran garra en forma de hoz.

    Dinosaurio, Elasmosaurus
    VD 7

    [PZO1112]

    De cuello y cola largos, este gran reptil depredador se desliza por el agua mediante cuatro poderosas aletas.

    Dinosaurio, Pteranodon
    VD 3

    [PZO1112]

    Dinosaurio, Stegosaurus
    VD 7

    [PZO1112]

    Este enorme dinosaurio tiene una cabeza pequeña, dos líneas paralelas de afiladas placas dorsales, y una musculosa cola que termina en varias espinas óseas.